jueves, 23 de abril de 2020

3. CRÍTICA A LA MORAL JUDEOCRISTIANA: MORAL DE ESCLAVOS Y MORAL DE SEÑORES


a)   Moral de señores vs moral de esclavos.

Si en su crítica a la Filosofía occidental Nietzsche no salva prácticamente nada, en su crítica al segundo gran pilar de Occidente Nietzsche se muestra despiadado. En su crítica a la moral cristiana no hay en realidad nada nuevo que no hubiera ya en la crítica a la Filosofía occidental. El cristianismo, dice Nietzsche, no es sino «platonismo para el pueblo», y adolece, por tanto, de sus mismos defectos.

En La genealogía de la moral (1887) aborda Nietzsche la crítica de la moral vigente a partir del estudio del origen de los prejuicios morales. Para ello, emplea el método genealógico, consistente en una investigación etimológica e histórica de la «evolución de los conceptos morales» (hay que recordar que Nietzsche era filólogo). La obra se divide en tres tratados. El primero Bueno y malvado, bueno y malo es el más interesante y el único que se expondrá aquí.
Nietzsche afirma que su investigación filológica en diversas lenguas le condujo al siguiente resultado: en todas las lenguas «bueno» (gut) significó primitivamente «lo noble y aristocrático», contrapuesto a «malo» (schlecht) en el sentido —no moral— de «simple, vulgar, plebeyo». Estas dos denominaciones «bueno-malo» fueron creadas, pues, por los nobles y poderosos, en la medida en que eran ellos los que tenían el poder de darse y dar nombres.

«En todas partes, "noble", "aristocrático" en el sentido estamental, es el concepto básico a partir del cual se desarrolló luego, por necesidad “bueno" en el sentido de "anímicamente noble", de "aristocrático", de "anímicamente de índole elevada", "anímicamente privilegiado": un desarrollo que marcha siempre paralelo a aquel otro que hace que “vulgar”, “plebeyo", "bajo", acaben por pasar al concepto "malo". El más elocuente ejemplo de esto último es la misma palabra alemana "malo" (schlecht), en sí es idéntica a simple (schlicht). En su origen designaba al hombre simple, vulgar, sin que al hacerlo, lanzase aun una recelosa mirada de soslayo, sino sencillamente en contraposición al noble. Aproximadamente hacia la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), es decir, bastante tarde, tal sentido se desplaza hacia el hoy usual (Genealogía. 1, 4)

Sin embargo, más tarde surge otra contraposición: la de «bueno» (gut) y «malvado (böse), ya de carácter moral. Esta nueva contraposición se enfrenta a la anterior y la desplaza. El origen histórico (ya no etimológico) de tal desplazamiento es, según Nietzsche, el siguiente: los que eran considerados malos —en el sentido de «bajos», «plebeyos»— se rebelan, se llaman a sí mismos buenos, y denominan a los «nobles» como «malvados» (böse). Esta transmutación fue realizada por los judíos y continuada por los cristianos. Es decir, los nobles pasan ahora a ser malvados, y los «buenos» son ahora los que antes eran denominados por los nobles como «malos» (plebeyos):

«Han sido los judíos los que con una consecuencia lógica aterradora, se han atrevido a invertir la identificación aristocrática de valores (bueno = noble = poderoso = bello = feliz = amado de Dios) y han mantenido con los dientes del odio más abismal (el odio de la impotencia) esa inversión, a saber: "los miserables” son los buenos; los pobres, los impotentes, los bajos son los únicos buenos; los que sufren, los indigentes, los enfermos; los deformes son también los únicos piadosos, los únicos benditos de Dios;   únicamente para ellos existe bienaventuranza. En cambio, vosotros…, vosotros, los nobles y violentos, vosotros sois, por toda la eternidad los malvados, los crueles, los lascivos, los insaciables, los ateos, y vosotros seréis también eternamente los desventurados, los malditos y los condenados» (Ibid, I, 7).

Así pues, la moral surge como resultado de la rebelión de los esclavos y es producto de una actitud reactiva, del resentimiento. El resentimiento creó los valores morales de Occidente y es el responsable de la aparición de una civilización enemiga de la vida y de un hombre incurablemente mediocre. En resumen, es el causante del nihilismo que amenaza a Occidente. Sin embargo, Nietzsche se atreve a esperar que si la lucha entre los conceptos «bueno-malo- y «bueno-malvado» se ha resuelto hasta ahora con la victoria del segundo par, llegará el día en que se pueda vivir más allá del bien y del mal… y, entonces, lo malvado (bóse) recobre la primitiva inocencia, y aparezca el Superhombre, un nuevo hombre moral superior.
Pero antes es necesaria una “inversión de todos los valores”






b)   La inversión de los valores (Umwertung der Werte).

La Humanidad ha valorado todo lo que se opone a la vida. La moral vigente procede de un espíritu enfermo y decadente. Hay, pues, que invertir los valores, valorar y afirmar de nuevo la vida, «Transvaloración de todos los valores, ésta es mi fórmula». Sólo en este sentido Nietzsche se llama a sí mismo «inmoralista», y afirma que hay que recuperar la inocencia primitiva y estar «más alla del bien y del mal»:

«En el fondo, dos son las negaciones que encierra en sí mi palabra “inmoralista”. Yo niego, en primer lugar, un tipo de hombre considerado hasta ahora como el tipo supremo, los buenos, los benévolos, los benéficos; yo niego, por otro lado, una especie de moral que ha alcanzado vigencia y dominio de moral en sí, la moral de la décadence, hablando de manera más tangible, la moral cristiana. Pero negar y aniquilar son condiciones del decir sí» (Ecce Homo, p. 126).

Cada vez son más las personas que han comprendido la enorme mentira del cristianismo y también son cada vez más numerosos quienes desean liberarse de él para poder desarrollar una nueva forma de vida, más libre y más plena. Nietzsche expresó esta convicción con una frase que se ha hecho célebre: «Lo que ha sucedido es que Dios ha muerto porque los seres humanos lo hemos matado».
La muerte de Dios tiene profundas repercusiones. Tras la desaparición de Dios se abre una época nihilista con una dimensión negativa de confusión desorientación y otra dimensión positiva que permite el comienzo de una etapa diferente basada en valores en nuevos.
Nietzsche señala como condición para la aparición del superhombre la muerte de Dios. Dios ha muerto (hagamos que viva el superhombre). Para Nietzsche la desaparición de Dios es necesaria, en la medida en que para él —Dios— representa la antinomia de la vida, y la negación de la inocencia del hombre. «En el concepto "Dios”, inventado como concepto antitético de la vida, en ese concepto se encuentra concentrado en horrorosa unidad todo lo nocivo, envenenador, difamador y la entera hostilidad a muerte contra la vida» (Ecce Homo, p. 131). De este modo, la «muerte de Dios», la destrucción del «cristianismo» —entendido como concentración de toda la cultura decadente— es la condición negativa de la aparición del superhombre, concepto clave en la propuesta nietzscheana.



EJERCICIOS:

8. Explica el origen de los conceptos filosóficos, según Nietzsche.
9. ¿Qué es el "perspectivismo" nietzscheano?
10. Según Nietzsche, "la moral surge como rebelión de los esclavos". Explícalo.
11.¿En qué consiste la "transvaloración" de todos los valores, propuesta por Nietzsche?
12. Explica la frase: "Dios ha muerto".

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