Nietzsche parte de una intuición personal. Se da cuenta de algo. Sus estudios iniciales como filólogo le hacen ver que en la Grecia clásica hay algo muy interesante y desconcertante. Se da cuenta de que en la Grecia clásica hay algo así como dos grandes corrientes vitales entremezcladas. Y eso lo ve sobre todo en algo concreto: en el género literario que es la Tragedia. Seguro que recuerdas alguna obra de teatro de este tipo. Pues bien, Nietzsche, al analizar como filólogo de dónde viene este género literario, se da cuenta de que la tragedia griega se
originó gracias a la fusión de dos elementos contrapuestos del espíritu
griego: lo dionisíaco y lo apolíneo.
Dioniso (o Dionisio o Diónisos) era el dios griego del vino, la embriaguez y la
vegetación. Su culto procedía de Tracia, y se introdujo en Grecia en fecha
relativamente tardía, pero se extendió muy rápidamente, sobre todo en el Ática
(s. V-IV), y más tarde en Italia (s. II a.C.). Dioniso Recibía numerosos sobrenombres:
Baco, Ditirambos, Zagreo..., y se pensaba que habitaba en lo alto de las
montañas. Los cultos dionisíacos consistían en orgías místicas, que permitían
la unión con el dios por medio del «furor báquico»; en el Ática se organizaban
en primavera fiestas del vino, concursos de poesía ditirámbica y
representaciones teatrales (cfr. Eurípides, Las
bacantes).
Bouguereau, La juventud de Baco, 1884)
Pero, por otro lado, ten7emos a Apolo, dios
del Olimpo, dios del sol, la luz y la claridad; su santuario principal se
encontraba en Delfos. Inspirándose en El
mundo como voluntad y representación, de Schopenhauer, Nietzsche establece
la siguiente contraposición entre los dos dioses:
Dioniso:
Noche, oscuridad,
voluntad irracional,
cosa-en-sí,
el Uno primordial, impersonal,
embriaguez,
dolor cósmico,
Música, danza,
coro (pueblo).
|
Apolo:
Día, luminosidad,
razón,
apariencia-fenómeno,
«principio de individuación»,
ensueño,
alegría solar.
Palabra,
personajes (aristócratas)
|
Según Nietzsche, «la tradición antigua nos dice
resueltamente que la tragedia griega surgió del coro trágico, y que en su
origen era «únicamente coro y nada más que coro». Sin embargo, en la tragedia
clásica se añade el elemento apolíneo: «Hemos de concebir la tragedia griega
como un coro dionisíaco que una y otra vez se descarga en un mundo apolíneo de
imágenes». Pero lo esencial sigue siendo el fondo dionisíaco de la
tragedia.
«En el fondo, y
pese a toda mudanza de las apariencias, la vida es indestructiblemente
poderosa y placentera, y esto aparece como corpórea evidencia, como coro de
sátiros, como coro de seres naturales que, por decirlo así, viven
inextinguiblemente por detrás de toda civilización, y que a pesar de todo el
cambio de las generaciones y de la historia de los pueblos, permanecen
eternamente los mismos» (El nacimiento,
7).
Así pues, en la tragedia el héroe único es Dioniso,
aunque «oculto tras la máscara de las figuras de la escena». Pero la tragedia
griega pereció desde el momento en que el gran escritor clásico de obras de teatro
trágicas, Eurípides († 406), trivializó los personajes y quitó importancia al
coro: con él, según Nietzsche, desapareció lamentablemente el elemento
dionisíaco. Pero también desapareció Apolo: el único «dios» que queda es
Sócrates. «En Sócrates reconocemos el adversario de Dioniso». Sócrates es el
gran corruptor: con él triunfa el «hombre teórico» sobre el «hombre trágico»;
con él, el diálogo platónico substituye a la tragedia griega; con él, el saber
se convierte en medicina universal, y el error es el supremo mal.
Nietzsche afirma que existe una «lucha eterna entre
la consideración teórica y la consideración trágica del mundo». Pero, de nuevo
y afortunadamente, gracias a la filosofía alemana (Schopenhauer) y la música
alemana (Wagner) vuelve a triunfar lo trágico-dionisíaco. A pesar de su
posterior alejamiento de Schopenhauer, y de su ruptura con Wagner, Nietzsche no
abandonará nunca su aceptación de Dioniso. (¿De qué parte estás tú? ¿Eres hijo
de Dioniso o de Apolo? Piénsalo.
DIONISO VS APOLO
(¡Cuidado! En el vídeo pronuncian mal el nombre de Nietzsche. La "e" final sí se pronuncia... Sonaría /Niiche/)

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