PARTE
PRIMERA
CRÍTICA
A LA CULTURA OCCIDENTAL
El filósofo “a martillazos”.
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| CÉSAR BORGIA |
Tal y como vamos viendo, el pensamiento
de Nietzsche puede entenderse en sus inicios como una propuesta vitalista:
insiste en el valor incomparable que tiene la vida del individuo (cuyo símbolo
representa Dioniso y más tarde Zaratustra).
Para Nietzsche lo que realmente importa es que seamos capaces de
experimentar una vida plena e intensa. Esto es justamente lo que valoraban los
antiguos griegos cuando admiraban a quienes eran capaces de afirmar sus valores
vitales. En la Ilíada Homero alaba a los
héroes que destacan por su vigor su fuerza su belleza y su pasión. Estas son
las cualidades que hicieron de Aquiles un ejemplo de hombre superior y un
modelo para todos los griegos. Estos
también son los rasgos que caracterizan a figuras históricas como Napoleón,
Alejandro Magno o César Borgia, figuras por las que Nietzsche sentía una gran
admiración. Todos ellos tuvieron una vida intensa y plena, llena de desafíos y
de emociones, completamente alejada de todo lo que fuera mediocre o
vulgar. Sin embargo, estos grandes
personajes también tuvieron que enfrentarse a dificultades y obstáculos dado
que la sociedad no estaba dispuesta a aceptar su peculiar forma de vivir. De
hecho, según Nietzsche la mayor parte de la gente no se atreve a comprometerse
con la energía y la intriga que hacen falta para afirmar plenamente el valor de
la vida y decir sí a vivir conforme ésta exige.
Y esto es lo que critica Nietzsche de toda la cultura occidental tras
Sócrates.
A lo largo de la historia ha habido muy
pocos momentos en que los valores vitales hayan sido realmente apreciados. Uno
de sus momentos escuela antigüedad clásica griega y otro se correspondió con la
época del renacimiento. Pero, Nietzsche sostenía que nuestra cultura occidental
rechazaba el valor de la vida poniendo por delante de ella y otros valores
diferentes. Por eso para afirmar con rotundidad el vitalismo, es preciso
revisar críticamente toda la cultura occidental ya que en ella la vida ha sido
menospreciada durante siglos. Para comprender el combate de Nietzsche contra la
cultura occidental conviene distinguir los distintos ámbitos a los que se
dirigieron sus críticas: a la Filosofía y a la Moral judeocristiana.
En primer lugar, Nietzsche rechaza el
modo en que la tradición europea ha interpretado el conocimiento. Esta crítica
a la Filosofía y, más concretamente, a la gnoseología, está íntimamente unida
al ataque nietzscheano contra la metafísica occidental (cuyo primer y máximo
exponente es Platón), forma de pensamiento descarriada que lleva siglos
recorriendo caminos equivocados.
La crítica nietzscheana se extiende, en
segundo lugar, al ámbito de la religión y muy especialmente al cristianismo al
que considera culpable de los peores extravíos. Denuncia con dureza a la moral
que ha prevalecido en occidente a la que considera inaceptable y gravemente
perjudicial por el modo en que ha condenado y ha rechazado la vida. Hemos de
derribar los pilares de la cultura occidental. Esta es la propuesta destructiva
y violenta de Nietzsche. Se conoce como “La filosofía del Martillo” o el
filósofo a martillazos… La cultura occidental nació ya podrida y ha ido
corrompiéndose cada vez más a lo largo de los siglos. El nombre de la
enfermedad es “nihilismo” (pero, ¡cuidado! Hay dos tipos de nihilismo).
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