jueves, 16 de abril de 2020

PRIMERA PARTE: CRÍTICA A LA CULTURA OCCIDENTAL


PARTE PRIMERA
CRÍTICA A LA CULTURA OCCIDENTAL


El filósofo “a martillazos”.


CÉSAR BORGIA
Tal y como vamos viendo, el pensamiento de Nietzsche puede entenderse en sus inicios como una propuesta vitalista: insiste en el valor incomparable que tiene la vida del individuo (cuyo símbolo representa Dioniso y más tarde Zaratustra).  Para Nietzsche lo que realmente importa es que seamos capaces de experimentar una vida plena e intensa. Esto es justamente lo que valoraban los antiguos griegos cuando admiraban a quienes eran capaces de afirmar sus valores vitales.  En la Ilíada Homero alaba a los héroes que destacan por su vigor su fuerza su belleza y su pasión. Estas son las cualidades que hicieron de Aquiles un ejemplo de hombre superior y un modelo para todos los griegos.  Estos también son los rasgos que caracterizan a figuras históricas como Napoleón, Alejandro Magno o César Borgia, figuras por las que Nietzsche sentía una gran admiración. Todos ellos tuvieron una vida intensa y plena, llena de desafíos y de emociones, completamente alejada de todo lo que fuera mediocre o vulgar.  Sin embargo, estos grandes personajes también tuvieron que enfrentarse a dificultades y obstáculos dado que la sociedad no estaba dispuesta a aceptar su peculiar forma de vivir. De hecho, según Nietzsche la mayor parte de la gente no se atreve a comprometerse con la energía y la intriga que hacen falta para afirmar plenamente el valor de la vida y decir sí a vivir conforme ésta exige.  Y esto es lo que critica Nietzsche de toda la cultura occidental tras Sócrates.


A lo largo de la historia ha habido muy pocos momentos en que los valores vitales hayan sido realmente apreciados. Uno de sus momentos escuela antigüedad clásica griega y otro se correspondió con la época del renacimiento. Pero, Nietzsche sostenía que nuestra cultura occidental rechazaba el valor de la vida poniendo por delante de ella y otros valores diferentes. Por eso para afirmar con rotundidad el vitalismo, es preciso revisar críticamente toda la cultura occidental ya que en ella la vida ha sido menospreciada durante siglos. Para comprender el combate de Nietzsche contra la cultura occidental conviene distinguir los distintos ámbitos a los que se dirigieron sus críticas: a la Filosofía y a la Moral judeocristiana.
En primer lugar, Nietzsche rechaza el modo en que la tradición europea ha interpretado el conocimiento. Esta crítica a la Filosofía y, más concretamente, a la gnoseología, está íntimamente unida al ataque nietzscheano contra la metafísica occidental (cuyo primer y máximo exponente es Platón), forma de pensamiento descarriada que lleva siglos recorriendo caminos equivocados.

La crítica nietzscheana se extiende, en segundo lugar, al ámbito de la religión y muy especialmente al cristianismo al que considera culpable de los peores extravíos. Denuncia con dureza a la moral que ha prevalecido en occidente a la que considera inaceptable y gravemente perjudicial por el modo en que ha condenado y ha rechazado la vida. Hemos de derribar los pilares de la cultura occidental. Esta es la propuesta destructiva y violenta de Nietzsche. Se conoce como “La filosofía del Martillo” o el filósofo a martillazos… La cultura occidental nació ya podrida y ha ido corrompiéndose cada vez más a lo largo de los siglos. El nombre de la enfermedad es “nihilismo” (pero, ¡cuidado! Hay dos tipos de nihilismo).







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